lunes, 7 de marzo de 2016

El Obsequio del Hierofante (Papa)

En la carta se ve al Papa rodeado de lujos a la puerta de la iglesia (en este caso la representación de los pilares hace referencia a la Iglesia como estructura religiosa, a diferencia de la carta de la Sacerdotisa, donde las columnas representan el templo interno), entronado y enaltecido con dos suplicantes a sus pies. Era la representación de la santidad y la divinidad y los suplicantes podrían aspirar a alcanzar una milésima parte de su divina altura, adorándolo.

Sin embargo, mas adelante la figura y concepto de Papa, se mostró limitado para lo que en realidad el arquetipo viene a representar, y fue llamado Hierofante o Sumo Sacerdote(Tomando este título de la antigua Grecia de la religión de los Misterios Eleusinos). A diferencia del Papa, el Hierofante no se considera divino o santo, sino un medio para alcanzar la santidad o divinidad. El trabajo del Hierofante era el de educar e instruir en los misterios religiosos para ayudar a las personas a vivir sus vidas en este mundo, según los mandatos divinos.

El Hierofante, es el protector de las doctrinas, las religiones y estructuras que rodean la fe. En cualquier camino espiritual podemos encontrar al Sumo Sacerdote en la figura de líder o guía o gurú.
En cualquiera de los casos, Cuando recurrimos a nuestro líder espiritual es para comunicarnos con nuestras divinidades, para entender su enseñanza y vivir según sus leyes, y si sentimos que estamos apartados del camino, será la figura del Sumo Sacerdote, la que nos enseñará nuevamente las tradiciones, leyes y dogmas que nos permitan volver a salvo a transitar el camino de la fe, cual quiera sea la que hayamos elegido.


El Obsequio del Hierofante
Entonces, cuando el Hierofante se nos presenta, nos ofrece su regalo que es ‘estructura’, la estructura de las cosas nos provee el confort de lo conocido, cuando todo lo demás se derrumba son las estructuras bien plantadas las que pueden ayudarnos a levantarnos o entender el  momento que estamos viviendo.  Ya sea en un cura, un rabino o un amigo que consideremos maestro espiritual, es ahí donde debemos recurrir cuando  la fe decae y sentimos que perdemos el rumbo. Busca tu Hierofante y acepta su regalo cuando sientas que tu misión álmica no es clara.

Lucía del Mar

1 comentario:

  1. No sabia que tenias este blog Lucia, esta buenisimo, te mando un beso grande....

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